El valor de una fotografía

¿Alguien imagina la revista National Geographic sin fotos? Hace unos meses, escuchando a Sadie Quarrier, la editora fotográfica de National Geographic, pudimos enterarnos de que al principio esta publicación no llevaba imágenes. La primera vez que incorporó fotografías junto a sus textos fue en enero de 1905 con 11 instantáneas en blanco y negro de Lhasa. Algunos miembros de la revista pensaron que las imágenes podrían desvirtualizar el mensaje, pero los datos fueron aplastantes y se consiguieron 11 subscriptores más (en aquel momento eran solo unas decenas en total).
En 1914 se publicó la primera fotografía en color y allá por 1962 la revista se imprimía totalmente en color. Estos datos, que no dejan de ser una curiosidad histórica, fueron secundados por algunas frases lapidarias posteriores. «Reconozco que las imágenes tienen más importancia que los textos» o «La imagen es lo primero en National Geographic» o «Sin buenas fotografías no hay reportaje, por muy interesante que sea el texto». Recientemente hemos celebrado el Día Mundial de la libertad de prensa y estamos viendo como muchos fotoperiodistas de nuestro país que se juegan la vida trabajando, están entre los mejores del mundo en su campo, consiguiendo premios en los certámenes más importantes pero están sufriendo mucho para llegar a final de mes porque su trabajo no está correctamente valorado en los medios.
Entiendo que estamos en unos momentos muy difíciles en el mundo editorial, pero los colaboradores no tenemos margen para rebajar aún más nuestro producto y, menos aún, hacerlo por salir en los créditos como han llegado a proponerme alguna vez. Recordemos que citar la autoría es una obligación según la Ley de Propiedad Intelectual (Exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra. Capítulo 3. Sección 1. Articulo 14. Punto 3º)

¿Por qué cuando se plantea sacar un producto editorial completo se valora muy diferente la importancia de la imprenta, el diseñador, el escritor y el fotógrafo? Quiero trasladar una pregunta a los editores ¿habéis probado a editar un libro con las páginas en blanco?Visualicemos el producto; Diseño cuidado, buen papel y una bonita presentación pero sin contenido. ¿Que interés tendría para la audiencia?

Bueno, creo que existe la excepción que confirma la regla y lo siento, ya se os han adelantado. Hay un best seller titulado «En que piensan los hombres además del sexo»

what every man
(Traducido a varios idiomas y también disponible en ebook, por supuesto)

 

Una imagen tiene un poder especial, es capaz de trasladarnos a un lugar, hacernos sentir la primavera, motivarnos para conservar un entorno, nos crea la necesidad de visitar una ciudad o desear vivir la aventura como los que aparecen en la foto.
Por otro lado, la fuerza congénita de la fotografía se descubre sobre todo la primera vez que se visualiza, «solo tenemos una oportunidad para causar una primera impresión», por eso cuando una imagen se ve demasiadas veces ésta pierde parte de su valor y puede terminar «quemándose». Es importante que en las publicaciones, al igual que se modifica el diseño, también renueven las imágenes que lo ilustran.Pienso que no hay nada más triste que la imagen turística de una región donde todos los años aparecen las mismas fotografías desde hace más de 10 años.


Hace poco un periódico francés publicó un número entero sin ninguna imagen como protesta por la situación de los trabajadores gráficos.

Hoy en día muchos aparatos electrónicos puede hacer una foto y cualquiera parece fotógrafo, pero sabemos que no todas las imágenes son iguales. Entre todos debemos dar el valor que se merecen nuestras fotografías para poner a este medio en un lugar de respeto hacía el trabajo del fotógrafo.

¿Qué opinas? ¿Hacía donde crees que va el mundo de la fotografía profesional?

19 comentarios en “El valor de una fotografía”

    1. Habrá que agarrarse aún más fuerte Julio, pero también hay que educar a la gente para que sepa apreciar el trabajo bien hecho.

  1. Guillermo Zubieta

    Muy buen artículo, Eduardo. Apreciar, lo que se dice apreciar, la gente sólo valora su trabajo. Lo de los demás, no es esfuerzo ni trabajo o te dicen que es tu hobby.

  2. Bueno Eduardo, pues yo soy muy pesimista en esto, lo confieso. Y más aún tras estos años en los que me he convencido de que este problema no es endémico del campo de la fotografía. Más bien afecta a aquello que, poco a poco, y en su mayor parte gracias a las nuevas tecnologías, está quedando al alcance de cualquiera y a costa de escaso o ningún esfuerzo.
    Y creo que el periodismo, o la escritura en general, se están viendo tocadas de igual manera. Hoy todo el mundo escribe artículos además de hacer fotografías. Al ir observando entradas de Facebook y blogs de distinta índole, especialmente de viajes, es fácil descubrir que la proporción de lectores que sabe apreciar una buena imagen o un buen texto es bastante escasa. En el campo fotográfico, particularmente, se suceden las expresiones como – Espectacular! Fotón! Maravillosa! – ante imágenes que son técnicamente desastrosas y con contenidos completamente irrelevantes e insulsos. La consecuencia de todo esto está muy clara – si la mayoría de consumidores de estos recursos gráficos y literarios no tiene ni la más remota idea de lo que están consumiendo, y encima les gusta hasta para tomarse la molestia de gritarlo a los cuatro vientos o incluso compartirlo con el resto del mundo en las redes sociales, las empresas que se nutren de dichos recursos para obtener beneficios van a ofrecérselos – o dicho de otra forma, los proveedores de textos y fotografías pasarán a ser los nuevos “fotógrafos freelance de iPads y iPhones” y los “travelbloggers profesionales” que narran, con todo lujo de detalles, como y con qué medios han viajado a tales sitios, aún sin haber estado nunca allí.
    De este modo, proliferan como setas las compañías que dejan de pagar a fotógrafos o periodistas/escritores para “servirse” de personas sin ninguna cualificación que, simplemente están deseosos de satisfacer su ego narcisista por poco, o incluso por nada, a cambio de saberse leído u observado en los medios, por cutres que sean. Así, la clave está en la inmediatez, ya no existe preocupación por la calidad, y el producto será como el papel higiénico, de “usar y tirar”
    Cual es el valor de una fotografía? Por desgracia depende de a quién vaya dirigida, y no del esfuerzo, conocimiento técnico y del medio, o recursos empleados en obtenerla. Creo que ya no existe valor intrínseco en la imagen sino que es el consumidor el que lo va a decidir en la mayoría de los casos.
    Abrazos,
    Diego

    1. Buena reflexión Diego, pese a no conocernos me tomo la libertad de contestar, espero que no te parezca mal. Estoy de acuerdo con mucho de lo que dices, sin embargo, yo quizá no sea tan pesimista. Como bien dices, no creo que esto sea un problema exclusivo de la fotografía, pero sin embargo, yo opino que no es un fenómeno nuevo, que se ha dado en otros ámbitos hace ya muchos años, y que la clave está, como apuntaba Eduardo, en la educación del público (o en su falta). Así por ejemplo, podría utilizar el ejemplo de la comida precocinada o de los McDonalds, que si bien podríamos considerar que entra dentro del mismo ámbito de mercado que la gastronomía (restaurantes, auténtica cocina), creo que sabemos de sobra que ambas vertientes, pese a entrar dentro de lo que denominamos "comida", van a dirigidas a públicos diferentes o tienen funciones distintas. No creo que la aparición de estas versiones de "comida", baratas y de poca calidad, haya conseguido sustituir a la verdadera cocina. La gente, o al menos, una parte de la gente (la que está educada gastronómicamente) seguirá valorando de forma diferente una buena comida, la que solo le puede ofrecer un cocinero formado y con talento, de una comida rápida o precocinada. Claro que habrá cientos de personas que se lanzarán a decir que la hamburguesa de mcdonalds es excelente, deliciosa, la más rica, pero será únicamente la gente falta de esa educación o cultura. Espero que la analogía se haya entendido. Ante esta situación creo que los profesionales de la fotografía deben hacer lo que han hecho muchos profesionales de la hosteleria, no rebajarse o rebajar el nivel de calidad para abaratar el precio, sino seguir ofreciendo algo que siempre tendrá su público y tratar de fomentar la cultura gastronomica. Perdón si la analogía ha resultado cansina, parece que se acerca la hora de comer 😉 Saludos.

  3. Angel Garcia - Lilloman

    Fantástico post, Eduardo, enhorabuena.
    Estoy muy de acuerdo con lo que comentas, y también con lo que expone en los comentarios Diego. Aunque yo, al contrario que Diego, sí creo que la gente sea capaz de detectar una buena imagen, los lectores sí aprecian una buena imagen, quiero decir que ‘sí la ven’… Ahora, el problema viene cuando tienen que pagar por ella… ¡Ahí cambia la cosa…!
    Y el que en las Redes Sociales la gente diga eso de ‘Me gusta’, ‘Fotón!!!’, etc. yo opino que es fruto de que somos unos ‘bien queda’. Algunas Redes Sociales son como una pescadería, o peluquería… y el caso es hablar (aunque no se tenga ni idea de lo que se está opinando) y quedar bien con el que se tiene en frente (¡ese peinado te queda fantástico!; ¡ya…!)
    En fin… En parte el problema se reduce a una cuestión de formación y educación. ¡A ver si cambian las cosas! ¡Por un precio justo de las fotografías!
    Saludos cordiales.

  4. Pues, sin querer contradecir a Angel, porque ha dicho dos verdades como puños en lo de ser “bien queda” y en lo de la influencia de “la pasta” en todas estas valoraciones, me ratifico en mi idea de que la mayoría de la gente no sabe apreciar un buen trabajo fotográfico. Y no digo todos sino la mayoría, que son los que deciden al final. Porque las empresas que se venden a través de imagen y texto, sea impreso o digital, tratan de llegar a cuantos más clientes mejor. Y ese es el kid de la cuestión, la mayor audiencia posible con el menor de los costos. La calidad ya no importa porque la tendencia de la sociedad es esa.
    Pero esto es muy fácil de entender. Yo, por ejemplo, confieso ser un ignorante en pintura, a pesar de que mi padre y mi abuelo pintaban óleos. Pero nunca he leído un libro, ni siquiera un artículo, sobre pintura. Bueno si, una vez leí uno sobre Van Gogh. Por esa razón, cuando la semana pasada me quedé horrorizado viendo una “magnífica” exposición en la Vancouver Art Gallery no pude decir a mis acompañantes mas que – lo siento, soy un ignorante y no me siento capacitado para criticar. A mi no me gusta, pero la verdad es que no entiendo de pintura – Juro que esto es así. Es la realidad y no pretendo dar a entender que me parece un trabajo admirable pero tampoco me atrevo a decir que es una castaña.
    Por otro lado, en fotografía, o al menos en determinados campos fotográficos en los que he buceado profundamente durante más de 20 años, y con eso no quiero decir que sea buen fotógrafo, estoy muy curtido. Y también muy cansado de ver como aquellos que no tienen ni idea me han tratado de convencer de que fulanito o menganito hacen unas “fotos que te cagas”, y disculpad el tono de la expresión pero cito textualmente, cuando no había ninguna necesidad de ello, es decir, cuando no se tenía que quedar bien con nadie porque no había nadie con quien quedar bien. Y esto está a la orden del día, no solo en Facebook o en los blogs de los que hablaba en mi anterior entrada, sino en el día a día, en la atmósfera de medios que nos rodea.
    Y como conclusión, de nuevo tengo que dar la razón a Angel cuando dice que es una cuestión de formación y educación, que no es ni mas ni menos que decir lo que yo acabo de exponer pero de forma resumida. Por regla general, los que son capaces de diferenciar una buena fotografía de una castaña… o un buen papel, o impresión, o diseño… son proporcionalmente muy pocos, por la sencilla razón de que ni siquiera se tiene un mínimo de cultura visual. Solo hay que pensar que tipo de revistas encontramos en las consultas del médico o dentista (ya no voy a entrar en las de los talleres de mecánica). National Geographic? Life? GEO? TIME?
    Pero lo realmente absurdo es que se convierte en jueces a los mismos ignorantes, porque son los consumidores finales, y, como consecuencia, en “artistas” a los que no saben un truño del asunto.
    Diego L. Sanchez

  5. Yo hago un poco de auto crítica y me pregunto dos cosas:
    – por qué accedemos a veces a vender tan baratas nuestras fotografías
    – cómo van a valorar adecuadamente una fotografía cuando su propio autor la desmerece dándosela a editar a un tercero que luego ni siquiera es citado.

  6. Desde mi experiencia como fotógrafa amateur, concuerdo en el poco valor de las fotografias hoy en dia. En redes como tumblr queda constancia de cuantas son las fotos usadas por cientos de personas sin ni siquiera dar crédito por ellas. Sin embargo como bloguera desde hace años, se agradece que exista la posibilidad de comprar fotos a un módico precio, aunque en mi caso las veces que he necesitado una fotografía en alguno de mis blogs he tenido la suerte de que los fotógrafos me prestasen sus imagenes de forma gratuita a cambio de dar crédito por ellas. Y personalmente sobre la cuestión que nos ocupa, creo que existen muchas personas con gran talento para expresar con sus fotografías sin "estudios" que aprenden de forma autodidacta, también he visto verdaderos horrores por parte de profesionales que se supone tienen años de experiencia. La educación visual es importante pero no siempre es efectiva sobre todas las personas. Y el gusto es subjetivo en todo caso.
    Disculpa que me desvío del tema. En el caso de la fotografía naturista o fotoperiodistica, o aquella que requiera de gastos asociados a una fotografía considero necesario pagar por todo ello. Ahora aquellas fotografías cuyo valor depende del ojo que lo vea, es decisión de sus autores darle el valor que ellos creen que merece.
    Un saludo.
    Ali.

  7. Me gustaría preguntar a Ali que quiere decir fotografía “sin estudios”, porque aprender de forma autodidacta no es igual. Yo mismo soy autodidacta pero he estado estudiando fotografía, en mayor o menor grado, desde 1990, es decir, 24 años. Como cualquier otra actividad artística, y aún mas si va ligada a la tecnología, no se deja nunca de aprender sobre estilos, tendencias, herramientas… y por consiguiente de estudiar. O eso o uno queda automáticamente fuera de juego. Pero en fin, no estoy hablando de nada nuevo ni exclusivo de la fotografía, sino que es aplicable a cualquier otra cosa.

    Y por supuesto, hay miles de fotógrafos amateur que son auténticos artistas y profesionales que son muy malos, porque hacer buenas fotos o pintar buenos cuadros no depende en absoluto en ganar dinero con ello.

    Por otro lado, he de decir que TODA fotografía lleva unos gastos asociados, ya sea por haber adquirido una cámara de 6.000 euros, haber pagado un viaje de 5.000, tener un equipo informático para gestionar los archivos de 3.000, mantener una web con un portfolio que muestre el trabajo del autor por 200-500 euros al año, y luego disponer de una conexión a internet para podérsela enviar a un cliente o agencia, o bien por haber desembolsado solo 200 euros en un teléfono móvil capaz de tomar fotografías y luego enviarlas a través de una red que también se paga mensualmente.

    Pero nunca se paga “por todo aquello” como menciona Ali, porque el valor que se asigna a una imagen depende de muchos factores que no tienen absolutamente nada que ver con eso, llámase uso final de la imagen, galería de arte que la vende, agencia que la gestiona llevándose un 50%, y que en gran medida determina el precio junto con el cliente, o, por ejemplo, si se va a vender con exclusividad o no.

    Y que hay de los fotoperiodistas de los que hablaba Eduardo en el inicio de este planteamiento, que se juegan la vida un día si y otro también??? Cual es el valor de sus imágenes??? Depende de los gastos de la foto??? Sería absurdo. Cual es el valor de un Rembrandt??? Lo que pago el pintor por los lienzos, pinturas y pinceles???

    Creo que es sintetizar demasiado un planteamiento que puede tan complejo como se quiera.

    Por ultimo decir que no estoy seguro de que Ali entienda bien el concepto de cultura visual al que hacía referencia – Se trata del continuo consumo de imágenes de artistas de prestigio para enriquecernos, aprender a reconocer los elementos esenciales en una fotografía y así conseguir que se incremente nuestra capacidad creadora. Es innegable la subjetividad del gusto, pero también es innegable que el gusto se educa; en la fotografía, la pintura, la música, la literatura… No se nace sabiendo y la cultura hay que adquirirla. Sin ella no podemos ser ser justos ni con los demás ni con nosotros mismos.
    Saludos cordiales.
    Diego L. Sanchez

    1. Hola Diego

      Por fotografía "sin estudios" me refería a lo que muy bien describes, los años de formación que se adquieren con la experiencia y las ganas de seguir aprendiendo y mejorando y no necesariamente a tener un título, sin menospreciar en absoluto a los que si lo poseen y siguen con ganas de aprender más y más.

      Sobre lo que dije sobre los gastos que generan ciertas fotografías, obvio que es tal y como comentas y que yo considere que debería pagarse por todo ello no quiere decir que esa sea la realidad, mucho más por aquellas fotos con un valor artístico o donde el fotógrafo ponga en riesgo su vida.

      Sobre la educación visual, claro que es importante, pero el que te la enseñen no significa obligatoriamente que la adquieras, y francamente he perdido un poco la fe sobre la importancia que en España se le da a la educación. De todos modos artistas poco valorados los ha habido en todas las épocas y estilos, y para nada quiero decir con esto que sea justo o que deban conformarse.

      Y para nada quise frivolizar el tema a tratar con mi capacidad de síntesis, mis disculpas si asi lo ha parecido.

      Un saludo.

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