Fotografiar Costa Rica. De Volcán Tenorio a Monteverde

Extracto de mi diario de viaje durante la realización del proyecto «Objetivo Pura Vida». Fotografiando Costa Rica: de Volcán Tenorio a Monteverde.


Volcan Tenorio
Volvemos a la cabaña de madera, el agua
suena en el techo de metal y me siento sobre la cama para seleccionar las fotografías
de la jornada. Una de las velas del cabecero se consume y al
terminar apago la otra con un soplido. El olor del humo de la vela al apagarse
inunda la estancia y me introduzco en las sabanas, la manta es de un agradable
tacto similar al terciopelo. Afuera arrecia la lluvia. 
(Duermo toda la noche)
Algunas gotas sobre el tejado me
devuelven del mundo de los sueños y me levanto de la cama. Hay niebla, la luz
es tenue pero comienzo a descubrir como es realmente la cabaña y los
alrededores, sigue siendo encantador el sitio.
Bajo a la cocina, las trabajadoras van a
comenzar a preparar el desayuno y yo las observo. Encienden la cocina de leña y
por momentos todo se llena de humo, pero como no hay paredes pronto se despeja
el ambiente. Se afanan en sus labores mientras un hombre muele café a un lado
de la estancia.
Van llegando el resto de los huéspedes de
origen norteamericano. Damos buena cuenta
del desayuno, recogemos el equipaje y salimos rumbo al Parque Nacional Volcán
Tenorio
por un camino de trazado corto pero tortuoso por las grandes piedras de la
pista.
Llegamos a la caseta del guarda, nos
cobra las entradas y nos da algunas indicaciones sobre el lugar. Queremos
fotografiar el río Celeste que es muy singular por su color, fruto de una
casualidad en su curso, al juntarse con una veta de minerales en un lugar
llamado “Teñideros” que le aportan un tono azul celeste. Ha llovido toda la noche y
pensábamos que el río tendría un color marrón como nos indicó Karine, pero el
guarda nos da esperanzas porque según él aquí no llovió tanto.
Volcan Tenorio

Caminamos por el sendero entre una
vegetación muy tupida con musgos y helechos de tamaño mucho más grande que los
que estoy acostumbrado a ver en la península. Sigue lloviendo y el camino está
enfangado. Llego hasta el cruce que indica a la izquierda para acceder a la
catarata, bajo a través de grandes escalones por un trazado algo
complicado, hay árboles y cables con los que ayudarse.

Una vez abajo me llevo una gran
desilusión, el río baja de color marrón-verdoso y llueve a mares. Hago alguna
fotografía ya que estoy en el lugar, pero solo por llevármela como recuerdo. El
agua moja las lentes, decido proteger el equipo y me quedo inmóvil, observando
sin más, desanimado.
Río Celeste
Llegan mis compañeros y se llevan la
misma desilusión que yo, los dejo allí intentando salvar alguna foto.
Ahora toca subir hasta el sendero
principal, el sudor se mezcla con el agua en mi frente y se desliza por mi
nariz hasta caer al suelo. El esfuerzo ha sido importante por acarrear con el
peso de la mochila y el trípode, pero ya estoy de nuevo arriba. Decido volver
hacia el coche, la lluvia da una pequeña tregua y realizo algunas fotos durante
el regreso hasta que de nuevo comienza a jarrear, por algo este hábitat es
denominado el bosque lluvioso y eso que estamos en Enero, la estación seca.
Son la una de la tarde y tomo algunos
bocados de la comida que nos han preparado en el hotel, mientras un
grupo de chavales vestidos tipo boy scouts salen de unos barracones, forman un
círculo y entonan sus últimos cantos para despedirse del personal del parque.
Llega un señor con un chubasquero
amarillo y hablamos al cobijo de la casa. Charlamos sobre el país
y me dice que colecciona monedas de otros lugares. Voy hasta el coche y reviso
una bolsa donde recordaba había dejado algunas monedas de Europa. No hay muchas,
solo 3, una de 50 cts otra de 10 y otra de 5, yo se las regalo y él me lo
agradece.
Intentamos quitarnos la ropa más mojada y
salimos rumo a Monteverde, de bosque lluvioso a bosque nuboso, a ver si ahí
tenemos más suerte porque en ese lugar tengo puestas muchas esperanzas.
Dejamos la carretera principal del país y
cogemos una secundaria. Tal y como sucedió ayer, la última luz del día es cálida y paramos el
coche junto a unas fincas ganaderas.
Volcán Tenorio
El patrón se repite y nada más hacerse de
noche comienza a llover. Llegamos hasta una pequeña población y a partir de aquí la carretera se
convierte en un camino con algunos árboles caídos sobre la calzada que alguien
ha serrado para dejar paso. 

Subimos por otro camino también en mal
estado, hay que poner la tracción al 4×4 y circular en primera marcha. Transitamos por
tramos de montaña, si aquí nos sucediera algo estaríamos en un problema. Al
llegar a una loma vemos como la luz de la luna llena ilumina las laderas mientras abajo en
el valle, luce la civilización. Comienza a llover y pronto
vemos lo que parece ser un pueblo, llegamos hasta Santa Elena y poco después
entramos en Monteverde.
Sorprendidos vemos que en el pueblo hay asfalto.
Nos cuesta encontrarlo pero por fin llegamos al hotel. Nos invitan a un cóctel de bienvenida compuesto por un zumo rosáceo con
Cacique Guaro, el licor más popular del país y nos ofrecen llevarnos en su
transporte porque la cabaña está algo alejada del edificio principal. La
recepcionista coge el walky talkye y llama “Randall, Randall”. Al minuto una
furgoneta nos espera en la puerta que nos lleva hasta la cabaña. 
Dejamos el
equipaje y bajamos al restaurante. Cenamos y nos vamos a la cama, ha sido un día muy
cansado.  
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2 comentarios en “Fotografiar Costa Rica. De Volcán Tenorio a Monteverde”

  1. Hace varios años… aún antes de que tuviera el gusto por la fotografía, estuve en Costa Rica. Recuerdo haber visitado el volcán Poas y fue un recorrido muy interesante. Si un día regreso tendré que realizar este recorrido sobre el que has escrito. Saludos!

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